26 febrero, 2011

EL TERREMOTO DE 1970 Y EL PARTIDO DE LA CLASIFICACIÓN DE 1971

EL TERREMOTO DE 1970 Y EL PARTIDO DE LA CLASIFICACIÓN DE 1971

POR: EDUARDO QUEVEDO SERRAN0

A las siete de la noche del Sábado 8 de Mayo de 1971, el José Gálvez FBC de Chimbote-Perú salió al gramado del Coloso de José Díaz (Estadio Nacional de Lima), para enfrentar al Unión Tumán de Chiclayo, por la quinta y última fecha de la Gran Final de la Copa Perú de 1971. Para entonces, ya mucha agua había corrido bajo el puente de la historia.

El equipo de la Franja Roja había debutado en la Gran Final dos semanas antes, con una derrota abultada ante el Mariano Melgar de Arequipa. Luego empató con el CNI de Iquitos, y posteriormente venció al Cienciano del Cuzco y al Social Deportivo Huando de Huaral. Mientras tanto, el Unión Tumán de Chiclayo había empatado con el Melgar, y luego venció a todos los otros rivales. En otras palabras, el Unión Tumán llegó a su encuentro final en calidad de invicto, y como favorito para ganar a los chimbotanos.

Incluso, el Tumán se había mantenido invicto desde la etapa previa de la Copa Perú. En la etapa regional fueron campeones invictos de la Zona Norte “A”. Practicaban un fútbol de demolición: fuerte, rápido y enérgico. Su velocidad fue el arma letal para avanzar hasta ponerse al filo de ganar la Copa Perú de 1971.

Si bien es cierto que en la noche del Sábado 8 de Mayo de 1971 el Tumán era el favorito dentro del campo, en las tribunas la historia era diferente. El favorito era el Gálvez. Desde el comienzo de la Gran Final, hasta la noche misma del aquel sábado, el José Gálvez de Chimbote recibió el respaldo de la afición reunida en el Estadio Nacional de Lima. Y el pueblo peruano hizo del Gálvez su equipo preferido.

El “Jogo Bonito” practicado por el Gálvez, fue una buena razón para la rápida simpatía que despertó en las tribunas, pero hubo una razón adicional, preexistente y fundamental, que explicó el cálido apoyo brindado por el público peruano al representante de la ciudad de Chimbote y la región Ancash. Y esta razón fue el terremoto del 31 de Mayo de 1970.

El último día de mayo de 1970, la región Ancash fue destruida por el desastre natural más grande de la historia del Perú, y uno de los terremotos más grandes de la historia de la humanidad. Y el epicentro del sismo fue el puerto de Chimbote.

Aún no se había cumplido un año completo de esta tragedia, cuando el José Gálvez FBC viajó a Lima para la Gran Final de 1971. El pueblo peruano lo acoge con cariño, y fecha a fecha le muestra su solidaridad. La simpatía mostrada al equipo galvista expresó el sentido de unidad de los peruanos ante la desgracia.

La noche del encuentro Gálvez-Tumán, llegó precedida por el drama del terremoto, pero esa noche no hubo drama en el gramado de juego. Hubo gloria. El José Gálvez jugó uno de los mejores partidos de su historia y ganó al Unión Tumán por un gol a cero. El Estadio Nacional de Lima se rindió ante la belleza del fútbol galvista. Y Chimbote se clasificó por primera vez a la liga máxima del fútbol profesional peruano.

El José Gálvez FBC brindó a Chimbote y Ancash una jornada inolvidable. Así de simple: una jornada majestuosa. Y antes de avanzar más en este relato, permítanme una declaración personal: Con la finalidad de evitar aparecer desmesurado en mis recuerdos, o falto de objetividad, en el presente artículo voy a apoyarme en citas provenientes de dos de los más importantes periódicos de distribución nacional de la época, a saber “La Crónica”, y “La Crónica Tercera Edición”.

Así, en un artículo escrito para “La Crónica” del Domingo 9 de Mayo de 1971, al día siguiente del match, Carlos Palacios M. dice: “Un triunfo brillante. Extraordinario. Magnífico fue el conquistado por el campeón de Chimbote, que ofreció extraordinaria actuación. Fútbol agradable a la vista del espectador. Fútbol de conjunto y sobre todo magnífico estado atlético mostró el José Gálvez ...”

El terremoto y la clasificación a la profesional, constituyen la antítesis del dolor y la alegría. El recuerdo del terremoto quedó grabado para siempre en la memoria de quienes lo vivieron. No existe una familia chimbotana, o ancashina que no tenga un recuerdo que compartir respecto de la tragedia.

El día del terremoto yo tenía nueve años de edad. Un minuto antes de las 15 h 23’ 31’’ caminé con dirección al baño de mi casa ubicado en la parte trasera del corral. Me detengo frente a la puerta, y escucho la alegría de la multitud que miraba un partido de futbol en “La Pampa” (canchón de tierra frente a mi casa, donde actualmente se encuentra el Colegio Santa María Reyna), y me pregunto si también yo debería estar ahí junto a mi hermano menor Alberto quien en ese momento era parte de la multitud. Todavía tenía este pensamiento en la mente, cuando de pronto un sonido desconocido inundó al mundo. Inicialmente fue un rumor bronco, seco y poderoso, y luego derivó en el bramido apocalíptico de una bestia mitológica, que avanzaba desde las profundidades de la tierra para engullirse a Chimbote y sus alrededores. Entonces yo pensé en mi madre, y corrí en su búsqueda.

Carlos Palacios M., en su artículo sobre el último partido galvista en la Gran Final, continúa: “Los integrantes de José Gálvez, que han venido mejorando en cada etapa, anoche estuvieron hechos unos colosos e hicieron delirar a los espectadores, que al término del partido se pararon de sus asientos para despedirlos con una ovación cerrada ... Por el lado que se mire el partido, este fue favorable para el José Gálvez. Especialmente en la primera fracción jugó futbol, que nada tiene que envidiar al que practican los cracks de la primera profesional.”

De vuelta al terremoto. Los relojes marcaron las 15 h 23’ 31’’ cuando la tierra se fue al carajo. Corrí fuera de la casa en busca de mi familia. Acceder a la calle fue como correr la cortina a la escena más dramática que yo jamás haya visto en mi existencia. A ambos lados de la avenida Aviación, y hasta donde mi vistas podían llegar, vi brazos extendidos hacia el cielo. Gente de toda edad y condición, unos parados y otros de rodillas, gritaban en voz alta sus pecados y le pedían perdón al Dios de la creación. Entonces mi madre me vio, y me dijo: “Es el fin del mundo, hay que estar juntos”.

Con relación al partido de la clasificación, Teodoro “Lolo” Salazar escribe para “La Crónica Tercera Edición” del lunes 10 de mayo de 1971, que en su victoria frente al Tumán, los chimbotanos “patentaron todo lo que antes se había dicho del equipo. Con un agregado: que al juego bonito que practican le sumaron, garra, empuje y coraje.” En tanto que el diario “La Crónica”, del Domingo 9 de Mayo de 1971, señala: “El campeón de Chimbote José Gálvez fue el equipo que mejor tocó la pelota durante el transcurso de la etapa final de la Copa Perú. Fue un conjunto que mejoró en cada etapa y anoche culminó su campaña ganando al Tumán.” El mismo periódico sintetiza: “El primer tiempo fue lo mejor del partido. Ahí el Gálvez dictó cátedra de futbol.”

Mientras la tierra temblaba mi mamá contó sus hijos para ver si estaban completos: “Uno, dos, tres, cuatro, cinco...” Pero tres de sus hijos no estaban con ella en la calle: Alberto y Olga (los dos menores) y Roger (el mayor). Alberto había estado en “La Pampa” mirando el partido de futbol. Y Olga estaba en su cama. Ella nació la Navidad de 1965, y nunca caminó hasta los cinco años de edad. Nació con una enfermedad y la mitad de su cuerpo vivió secuestrado dentro de una armadura de yeso. En unos instantes, Alberto llegaría de vuelta a casa por sus propios medios en medio de la estampida de la gente que corría de “La Pampa”. Más tarde mi madre nos diría que aquella tarde, Alberto no parecía correr sino flotar en el aire, con los brazos abiertos, como queriendo abrazarla en la distancia. El caso de Olga y Roger fue un poco diferente.

La oncena galvista que derrotó al Tumán aquella noche del Sábado 8 de Mayo de 1971 estuvo formada por deportistas de la región. La prensa deportiva fue unánime en reconocer la calidad individual y colectiva del cuadro porteño. Se habló de la seguridad del portero Mantilla, de la solvencia del capitán Ostolaza, del trabajo incansable de Estrada, del talento de Palomino, del olfato goleador de Luces, y de la brillantez de esta generación de futbolistas que culminaron con éxito la Copa Perú de 1971. El gol del triunfo de esa noche fue marcado a los 30 minutos del segundo tiempo por Alejandro “Casaretto” Luces. Fue una noche de alegría indescriptible en las tribunas del Estadio Nacional de Lima, y en los hogares de Chimbote, donde la población siguió las incidencias del match a través de la radio.

Mientras todos corríamos a la calle durante el terremoto, mi hermano Roger había corrido hacia dentro de la casa. Ese día la menor fue rescatada por el mayor de los hermanos. A pesar de que el día anterior Roger se había dislocado severamente el codo jugando basquetbol, y llevaba su brazo derecho colgado de un cabestrillo, él corrió al interior de la casa para rescatar a su hermana. Aquel acto fue crucial. Terminado el terremoto, la familia inspeccionó los daños en la casa. En el cuarto de Olga encontramos su cama aplastada como una cachanga contra el suelo. Una pared de ladrillos le había caído encima.

El último partido de la Gran Final de la Copa Perú terminó en Lima. El José Gálvez FBC ingresó a la profesional. Lo que siguió después fue un ambiente de celebración y de preparación para el recibimiento de nuestro equipo por parte de la población de Chimbote.

El terremoto terminó 45 segundos después de iniciado. La obra humana fue destruida como si las hordas de Atila hubieran pasado, y no hubieran dejado “piedra sobre piedra”. Si bien es cierto que mi barrio nunca tuvo grandes y hermosos edificios, la iglesia San Francisco de Asís fue la excepción. Y también fue destruida. La recuerdo bella y en la forma de un arca, con pelícanos en bajo relieve diseñados en sus paredes, y en el barrio gustábamos llamarla, “El Arca de Noé”.

Al día siguiente del terremoto Chimbote se arremangó las mangas de la camisa, enterró a sus muertos, e inició el proceso de su reconstrucción. Cuarenta y un años más tarde Chimbote es una de las ciudades más grandes y pujantes del Perú.

En cuanto al equipo galvista, ellos regresaron inmediatamente a Chimbote después del partido en Lima, porque al día siguiente era Día de la Madre, y en esta parte del mundo esa es una fecha sagrada. Pero hay una historia más para contar acerca de aquella noche de gloria para el deporte chimbotano. Mientras los galvistas desparramaban inspiración en el terreno de juego, Daniel Cortez Belupú (Director de la famosa orquesta Los Rumbaney’s de Chimbote), sentado en una de las tribunas del mismo estadio, le pondría punto final a la letra de una canción que había empezado a escribir 25 días atrás en otro memorable triunfo galvista. Nos referimos al tema “A Chimbote”. Durante cuarenta años esta canción continúa siendo el himno no oficial de Chimbote.

Así que el día Miércoles 12 de Mayo de 1971, el pueblo de Chimbote y sus autoridades recibieron oficialmente a los jugadores galvistas en la Plaza de Armas de nuestro puerto. Los integrantes del equipo fueron declarados “Hijos Predilectos de Chimbote” por el alcalde de la ciudad, don Salomón Wupuy Plasencia. Un estrado de honor los esperaba frente al Cine Chavín y la Plaza de Armas lucía llena “de bote a bote”.

Los jóvenes del ’71 hicieron su ingreso a la Plaza de Armas en carro descubierto, y luciendo sus míticos sacos color granate con el emblema galvista bordado en el costado izquierdo. En el estrado de honor la orquesta Los Rumbaney’s proveía los acordes musicales para que el pueblo de Chimbote, reunido en su Plaza de Armas, le cantara a la historia: “A Chimbote tierra bella, hoy te canto para ti... En música los Rumbaney, en voley la selección, en fútbol el José Gálvez, José Gálvez es campeón.”

p.d.: Click acá para escuchar la canción “A Chimbote”:

New Hampshire, USA
Febrero 2011
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20 comentarios:

  1. ESTIMADO EDUARDO:
    Este post me ha emocionado mucho, por las razones que conocemos, la tragedia del terremoto fue de tal magnitud, que uno de los recuadros señala que el número de muertos ascendieron a sesenta y siete mil personas.
    Me agrada también como vas desgranando el paralelo entre el triunfo futbolístico y el recuerdo del cataclismo; todos sufrimos, todos lloramos, pero como bien dices, al dia siguiente comenzamos a edificar ese Chimbote al que queremos tanto y sigue creciendo para el orgullo de todos.
    He mirado una y otra vez la foto del niño en la Escuela El Pozo (su nombre vino de la construcción de un pozo que nunca se acabó), entre escombros aquel niño se aferra a su carpeta, como abrazando la esperanza de un mejor mañana. Ese niño simboliza el anhelo de todos los niños de esa época, así esperamos a nuestras nuevas pizarras y a los profesores (si estaban con vida).
    Gracias por emocionarme, gracias por esos documentos gráficos, gracias por insistir en la exhortación a amar a la tierra que nos vio nacer.
    Otro dia comento la hazaña futbolistica, hoy déjame transitar por esos derroteros melancólicos, pero que nos tatuaron la fuerza para seguir en este mundo.
    Abrazos fraternos y de gratitud.
    Motta.

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  2. Sr: Eduardo Quevedo: leer esta nota trajo a mi memoria muchos recuerdos de aquel nefasto dia para nuestra querida tierra, que de sus cenizas nuevamente resurgió. Ese dia lo tengo muy presente...fue un 31 de Mayo que nunca olvidaré....recuerdo muy bien eran las 15y30 y yo llegaba al estadio de Chimbote a ver a mi querido equipo del barrio el UNION JUVENTUD, el popular equipo la Av. Aviación mas conocido como el Zanjón....Ud. con el comentario ha hecho revivir momentos que aparecieron como si fuera ayer....además ese dia festejaba su cumpleaños mi hermano Guillermo Asmat hoy Abogado...bueno pero son cosas del destino y la naturaleza...pero como dije anteriormente
    mi querido Chimbote resurgió de sus cenizas como el pájaro de fuego...luego yo emigré a la Argentina, pais en que vivo mas de
    30 años...Ud. y yo éramos chicos aquella epoca....su blog es muy intersante y empezaré a compartirlo....lo felicito mi saludo cordial.
    JJ. Asmat

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  3. Que emoción una vez más Eduardo, me fascina esa manera en que tu narras esos comentarios, tienes una capacidad de involucrarnos en tus recuerdos. Te felicito, cómo poder olvidar todos esos momentos trágicos que nos dio el sismo del 70 y la alegria que nos dio el Gálvez al año siguiente.
    31 años que estoy por aqui y no puedo olvidar a esa tierra hermosa que me vio nacer, la tengo impregnada en el fondo de mi ser y espero seguir viviendo para seguir diciendo mi chimborongo querido .
    Desde Bélgica, tu amigo Armando.

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  4. Otro emocionante relato de Eduardo. Nos vuelve a sorprender con sus juegos en el tiempo, el relato no lineal, perfeccionando cada vez más el viajar de un plano al otro, del aspecto público al más íntimo familiar. Una narración que emociona al lector, sin que el autor haya caído en las redes tentadoras del maniqueismo.

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  5. Eduardo, me parece un excelente trabajo lo que estás haciendo. Es un poco triste pero tenemos que recordar siempre lo vivido (a pesar que trato de olvidar esa tragedia por las razones que tu conoces) Me sirvió bastante conversar contigo antes de este comentario por eso te digo que lo que haces me parece fantástico. Sólo me queda por agregar !SIEMPRE ADELANTE!
    Tu amigo de toda la vida,
    Noel

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  6. José Luis Murillo Chinchayán28 de febrero de 2011, 04:36

    Eduardo: En realidad ya te habia visualizado por la calidad que tienes de narrar los diversos acontecimientos que escribes, estoy orgulloso que seas Chimbotano. Yo llegue a Lima el 4 ó 5 de Abril de 1971 a estudiar la secundaria. El partido Gálvez-Tumán lo seguí atentamente en la casa de mis tios Oswaldo y Mery en Jesus Maria donde viví unos meses, no pude ir a ningun partido, Lima no era como Chimbote, pero seguí los partidos con gran expectativa. La goleada que nos dieron la primera fecha fue dolorosa, pero logramos recuperarnos y entrar a la profesional con gran emoción, incluso compré un cuaderno donde pegaba todas las noticias refente a mi cuadro el mismo que se perdió en las diversas cambios de domicilio que tuve.

    Sobre el terremoto diré que me encontraba sentado en mi cama arreglando mis cuadernos para ir a la escuela el dia lunes, mi hermana y mi hermanito en ese entoces estaban en la mesa con mi mamá, despues del terremoto vi muchos heridos y fallecidos en la Clinica San Carlos donde tuve que pasar para ir a ver a mi tia que vivía en Leoncio Prado frente al local de los Bomberos, en realidad fue muy doloroso.
    Un abrazo querido amigo.
    Tu amigo José Luis

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  7. Marco Antonio Arroyo Benites25 de marzo de 2011, 19:32

    Eduardo,
    Otro artículo de excelente factura. El terremoto y la clasificación a la profesional de los setentas marcaron nuestra niñez para siempre. Pero hoy déjame contarte algo. Antes, cuando buscaba en internet información del barrio San Isidro (tu sabes que iba a la iglesia de tu barrio), bueno pues, nunca se encontraba nada, pero ahora hay bastante información del barrio gracias a tu blog ¡¡inclusive mapas!! Eduardo, tu trabajo a puesto al barrio San Isidro en el mapa. Felicitaciones por tu trabajo.
    Un abrazo de pelícano,
    Marco.

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  8. Marco Antonio Arroyo Benites2 de abril de 2011, 09:51

    Eduardo,
    Debe aclararse que el referee que aparece en la primera foto de este artículo es el ex árbitro FIFA don Alberto Tejada Burga, papá del también árbitro profesional de fútbol peruano, don Alberto Tejada Noriega.
    Marco.

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  9. Marco:
    El referee es Alberto Tejada Burga (padre) como tu bien lo dices. Gracias por la precisión.
    Eduardo.

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  10. Que alegría encontrar un rincón de los recuerdos CHIMBOTANO... y excelente narración entre nuestra tragedia y nuestro triunfo (el terremoto y la clasificación)... ¿Es ud. chimbotano? Pero siga fomentando nuestra identidad local... "EL AUTÉNTICO CHIMBOTANO: BILLCHEBIQUE".

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  11. Amigo ¿BILLCHEBIQUE?:

    Efectivamente, somos de Chimbote. Por favor, confírmame si tu nombre es Bill Chebique, o has querido decir Bolchevique. Puedes escribirme internamente a mi correo para hacer la corrección, si fuera el caso. Mi correo es: edquevedo@yahoo.com
    Un abrazo,
    Eduardo

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  12. José Luis Murillo Chinchayän3 de junio de 2011, 05:24

    Eduardo
    Releer tu extraordinario articulo sobre la clasificacion del Galvez y del terromoto del 70, me ha traido a la memoria los momentos que pasé ese fatidico dia 31 de mayo de 1970, los cuales paso a narrar:
    Aquel domingo estaba yo castigado por una travesura de las tantas de mi niñez, y me puse a arreglar mis cuadernos en mi cama. Mi hermana y mi hermanito se encontraban haciendo sus tareas del colegio junto a mi mamá.
    Siendo aproximadamente las 15.30, comenzo a temblar la tierra, yo inmediatamente me levanté de la cama y mi mamá nos decia que no nos moviéramos del umbral de la casa (entre la sala y el comedor). Cuando de pronto escuchamos unos gritos de mi tia que decia “¡sal Ruth,sal!”, ahi mi mamá reacciona, salimos corriendo a la calle, la tierra seguia temblando, no veiamos nada todo era polvo y gritos de la gente. Cuando se disipó la nube de polvo observé a la Sra. Juana implorando perdón a Dios, lo mismo que a la Sra. Castillo (vecinos de mi cuadra). Todos estábamos llenos de polvo y agitados del susto, asimismo mi tia y mis primas que fueron las primeras en salir.
    Después de unos minutos le dije a mi mamá que me iba a ver a mi abuelita, a la casa de mi tia Juana, aceptando mi mamá y recomendándome que no me demore. Antes de llegar a la casa de mi tia observé muchas casas destruidas, sacando a la gente enterrada, al llegar a la casa de mi tia Juana no habia casa, la casa estaba en el suelo,vi a mi tio Lucho con un taco en la mano, y a varios conocidos tratando de desenterrar a un amigo de mi primo, de apellido Panta Mendoza. Era buen amigo mio tambien, lo mismo que sus hermanos (Piuranos ). Gracias a Dios fue rescatado con solo un chinchón en la cabeza, la moto que tenia mi tio lo habia salvado, cayó junto a la moto según escuché decir.
    A mi abuela la sacaron, segun supe después, arrastrada por mi tio Marcial antes que la casa se caiga, llevándola a una casa amiga hasta que le pase el susto, tambien, gracias a Dios solamente tuvo unos rasguños en las piernas.
    Me acordé de mi tia Blanca, hermana de mi papá, y me fui a verla. Ella vivía en Leoncio Prado, cerca del local de los Bomberos, pero no encontré a nadie, previamente habia pasado por la Clinica San Carlos donde estaba repleto de heridos y fallecidos. Me puse a mirar a los heridos y me pareció reconocer a una amiga de mi mamá, la Sra. Fiestas, efectivamente era ella, le cayó un muro rompiéndole ambas piernas, lo cual le comenté a mi mamá. Para regresar a mi casa estaba desorientado, Chimbote parecia bombardeado, tenia que mirar bien.
    Dios quiera no vuelva a suceder una tragedia tan dolorosa que enlutó a muchos hogares.
    un abrazo
    José Luis

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  13. José Luis:
    Gracias por compartir tus recuerdos de aquél 31 de Mayo. Una de las cosas importantes de este Rincón de los Recuerdos es que permite salvar historia y recuerdos para siempre. Tus recuerdos, vívidos y detallados, quedan registrados de esta manera.
    Un abrazo,
    Eduardo

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  14. Amigo Eduardo, muchas gracias por el reporte fotografico del 31de mayo del 70, lo cual nos trae recuerdos, a los que vivimos aquel sismo, que quedará grabado en nuestra mente y corazón, aquellos 30 segundos desgarradores y debastador de aquel terremoto, la fotografia que muestras de una escuela del barrio San Pedro, es la escuela de varones 3109, yo aun vivo a dos cuadras de aquel lugar, que fue escuela hasta el 31 de mayo, hoy en dia esta situada la iglesia Santa Rosa del barrio.
    En este momento se me viene el recuerdo de aquel domingo 31 de mayo, donde todo mi barrio San Pedro quedó en ruinas destruido, solo quedó en pie una casa ubicada en la segunda cuadra de jiron Brazil, perteneciente a la familia Lecca.
    Felicitaciones por estos recuerdos.
    Un abrazo,
    Guillermo

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  15. Guillermo:
    Muchas gracias por tus recuerdos, y por los puntuales detalles acerca de tu barrio (San Pedro). Bienvenido, y esperamos tenerte con frecuencia por este Rincón de los Recuerdos.
    Un abrazo,
    Eduardo

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  16. Eduardo,
    acabo de leer este artículo y mi mente fue recordando paso a paso lo sucedido en el terremoto, esos recuerdos que para nosotros estarán siempre en nuestros corazones, que serán imborrables, momentos de angustia y pena sobre todo para aquellas personas que perdieron a sus seres queridos. Yo me encontraba en casa de mi abuela con mis 9 hermanos, no estaban mis padres, ellos se encontraban en otro sitio. Mi abuela vivía entre Leoncio Prado y Aviación, recuerdo que no quedó nada, sólo se veía polvo y nada más que polvo. Excelente trabajo lo que estas haciendo. Te felicito.
    Zoila

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  17. Emocionante e interesante.Felicidades Eduardo!!

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  18. Eduardo, gracias porque a traves de tu blog nos permites recordar y conocer historias maravillosas de nuestra querida tierra Chimbote y del equipo de mis amores "Jose Galvez", el cual mi padre Marco Cavero, (quien ya no está más entre nosotros) me enseñó a quererlo desde mis primeros años.

    Aun recuerdo nuestras tardes de domingo junto a él toda la familia teníamos una cita infaltable en el estadio Vivero Forestal de Chimbote cuando el Jose Galvez jugaba de local, o sino seguirlo por la radio si jugaba de visitante, aunque mi padre y mi hermano Marco, quien era la mascota, muchas veces viajaban con el club.

    Gracias a Miguel Koo Chia que compartió comnigo tu blog puedo apreciar algunas fotos de mi querido padre quien fuera presidente del club de sus amores en aquellos años maravillosos cuando "Jose Galvez", subió a profesional por primera vez. Mi madre aun conserva fotos de aquella epoca. Yo ahora resido en USA pero me comprometo enviarte fotos cuando la visite en Chimbote.

    Disfruté del estilo de tu redaccion, la manera como nos envuelves en bellas y ricas historias que me llenaron de emoción y el recuerdo de años vividos durante mi infancia en mi querido puerto Chimbote. No dejes de seguir escribiendo para nosotros los que añoramos Chimbote.
    Milagros

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  19. Estimada Milagros:
    Gracias por tus líneas. Nuestro recuerdo permamente para tu padre, don Marco Antonio Cavero Solórzano, quien tiene un lugar preferente en la historia de nuestro puerto. Y estás invitada a navegar por las páginas de este Rincón de los Recuerdos, donde, estoy seguro, te espera la nostalgia y bellas reminiscencias.
    Saludos,
    Eduardo
    pd: Éste es mi correo para que puedar comunicarte: edquevedo@yahoo.com

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  20. Estimado Eduardo:

    No es por desmerecer el triunfo de José Gálvez, de ninguna manera. Pero ese año subieron tres equipos a la profesional y nuestro equipo lo hizo precisamente en el tercer lugar, detrás de Mariano Melgar y Unión Tumán. Y claro que nuestro equipo fue recibido con todos los honores porque era el primer equipo en esta división. Por fin podíamos ver el fútbol profesional, por fin veríamos a los Perico León, Pitín Zegarra, Challe y todos los genios de aquella época jugando en serio y no como lo hacían anteriormente: amistoso.

    Saludos

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