11 diciembre, 2010

1971: LA ESCUELITA Y EL PARTIDO DE DESEMPATE

1971: La Escuelita y el Partido de Desempate

Por: EDUARDO QUEVEDO SERRANO


Cuarenta y ocho horas antes al martes 13 de abril de 1971, en el Estadio Vivero Forestal de Chimbote, contra todo pronóstico, Los Diablos Rojos de Chiclín derrotaron al José Gálvez FBC de Chimbote por uno a cero.

Ese match debió ser el último de la etapa regional de la Copa Perú de 1971. Pero la victoria de los trujillanos les permitió empatar en puntaje con los chimbotanos.

Por tal razón, el martes 13 de abril fue necesario un partido extra de desempate. Y el escenario elegido fue una cancha neutral: el Estadio Lolo Fernández de la “U” en Lima.

En 1971 yo tenía diez años de edad y cursaba el Cuarto Año de Primaria en la Escuela Fiscal de Varones Nº 3151 del barrio San Isidro de Chimbote, Perú.

La escuela se ubicaba en la cuadra catorce de la avenida Aviación, exactamente a cien metros de mi casa.

Aquel martes 13 de abril de 1971 yo no estaba muy contento. Era día de escuela y no iba a poder escuchar la transmisión radial del partido venida desde Lima.

Eran tiempos en que se asistía a la escuela en doble horario. Se acudía a clases por la mañana, al medio día se regresaba a casa para almorzar, y luego se regresaba a la escuela por la tarde.

A regañadientes, esa tarde, caminé de vuelta a la escuela.

Pero en la escuela me esperaba una gran noticia: uno de los profesores había llevado una radio a pilas y, al parecer, se aprestaba a escuchar furtivamente el partido.

Desde mi carpeta, prestar atención a mi profesor Rómulo Salazar Silva no era cosa fácil. El entusiasmo por el partido me consumía.

De todas maneras ese año nunca fue tarea fácil prestar atención al dictado de clases, pues mi aula se ubicaba en un salón grande situado a la entrada de la escuela, y al costado derecho de nosotros, sin mediar ninguna pared divisoria, funcionaba la clase del Primer Año a cargo de la profesora Eva Carbajal de García. Y los sonidos de ambas clases siempre estaban mezclándose unos con otros.

Al promediar las 3.30 pm noté que un profesor entró a mi aula, y en voz baja le dijo algo a mi maestro. Yo no tuve ninguna duda que le dijo, “el partido ya comenzó”.

Efectivamente, en Lima, el match por el último cupo para la Gran Final de la Copa Perú de 1971 había empezado. Y la gente se preguntaba quién acompañaría a los otros cinco equipos ya clasificados: Mariano Melgar de Arequipa, Unión Tumán de Chiclayo, C.N.I. de Iquitos, Cienciano del Cuzco, y Social Deportivo Huando de Huaral.

De mi escuela primaria recuerdo que en 1971 el salón de clase próximo al mío, por el costado izquierdo de la escuela, era el Segundo Año a cargo del profesor Segundo Fermín Orbegoso Luján, y a continuación venía el aula de doña Alicia Asunción Rodríguez de Alegre, quien enseñaba Transición (Primer Grado) a mi hermano menor Alberto y a otros párvulos del barrio.

La elegante y atractiva profesora Alicia enseñaba las primeras letras del abecedario sin saber que la Navidad de 1971 nunca llegaría para ella, pues en la víspera de la Noche Buena la muerte iba a estar esperándola en una de las carreteras de la ciudad de Caraz del departamento (región) de Ancash.

Volviendo al martes 13 de abril y al encuentro que se jugaba en Lima, diremos que más que un partido de futbol fue una batalla. Los Diablos Rojos de Chiclín era un equipo con mayores pergaminos que el Gálvez. Y el partido fue una confrontación entre la experiencia de los trujillanos y la juventud de los chimbotanos.

Aquel día, sentado en mi carpeta, yo simulaba escuchar el dictado de clases, pero mi verdadero interés era saber si alguna noticia vendría del bendito radio a pilas que susurraba la transmisión desde el salón del Tercer Año a cargo de la profesora Elcira Guzmán, cuya aula se ubicada hacia el costado derecho de la escuela, diagonalmente opuesta y próxima a mi salón de clase.

Mi escuela era una construcción modesta, mayormente de palos y esteras, y no tenía Quinto Año de primaria. Los alumnos que alcanzábamos el Cuarto Año, luego éramos distribuidos entre las otras escuelas de los barrios vecinos.

En Lima, mientras tanto, avanzaba la primera mitad del partido, y la veteranía de Los Diablos Rojos fue imponiéndose al nerviosismo inicial de la franja roja. El equipo galvista fue arrinconado en su línea defensiva.

Afuera de la escuela ese día no parecía haber mucho movimiento en la calle, De rato en rato, los viejos colectivos de la línea Nº 2 pasaban por la avenida Aviación, ellos venían de la urbanización El Carmen e iban al centro de Chimbote, mientras otras carcochas de la misma línea hacían el camino de regreso.

En Lima, la batalla continuaba. Tres potentes disparos del mejor jugador trujillano, el centro delantero Carlos Chirinos se estrellaron en los maderos de la portería galvista, cuando el golero Sebastían “Cheva” Mantilla ya se encontraba completamente batido.

En los alrededores de la escuela, ignorando el drama que la transmisión radial nos traía desde Lima, vendedores de panca y alfalfa en carretas tiradas por burros, terminaban sus ventas diarias en el mercado 21 de Abril y distraídamente regresaban a las chacras del barrio 2 de Mayo, pasando por el jirón Huáscar a un costado de la escuelita.

En el segundo tiempo del partido, el José Gálvez de Chimbote mejora su juego, tocando la pelota y desarrollando su estilo de pases cortos y triangulaciones profundas. El “Jogo Bonito” galvista empezó a desconcertar a los trujillanos, quienes empezaron a ser superados también por el mejor estado físico de los chimbotanos.

Frente a la escuela, al otro lado de la avenida Aviación se ubicaba “La Pampa” de fútbol de la urbanización 21 de Abril. En 1971 el viejo canchón de tierra ya no era escenario de aquellos memorables encuentros peloteros entre los mejores equipos de los barrios de Chimbote. Sobre este terreno empezaba a edificarse el nuevo local para el colegio secundario “Santa María Reina”.

En Lima el partido estaba a punto de finalizar. El marcador continuaba cero a cero y los instantes finales se llenaban de dramatismo. Faltando dos minutos para el pitazo final, carga el equipo chimbotano y conquista un gol en la portería trujillana. El árbitro Carlos Rivero decreta el gol, pero luego lo anula por indicación de su juez de línea Ernesto de la Fuente, quien sostiene que el gol fue convertido en forma anti-reglamentaria.

El Gálvez enfurecido vuelve al ataque.

En la vecindad de la escuelita, y a un costado de “La Pampa” se ubicaba el afamado Bar “Los Claveles”, más conocido entre parroquianos y personajes de toda laya con el temible nombre de “El Frontón”. Y frente a éste, en una esquina del mercado 21 de Abril, se situaba la recientemente reubicada cárcel de Chimbote.

Entre los cotidianos concurrentes al “Frontón” se encontraba la “Tía Sarandonga”. Era entonces días tempranos en la vida de la “Tía Sara”, y todavía no había descubierto la fuerza inspiradora de “el pueblo unido jamás será vencido”.

Trozos de música provenientes de la vieja rocola del “Frontón” llegaban a la escuela, y por entre las esteras se colaban a las aulas. En forma recurrente, la voz lastimera del boricua José Feliciano nos contaba que el día anterior había visitado la cárcel de Sing Sing, y que en una de sus celdas solitarias un condenado a muerte se arrodillaba al Redentor.

Versos de “La Cárcel de Sing Sing”, penetraban también al interior de la hacinada cárcel del 21 de Abril, donde los legendarios monstruos violadores ‘El Pichuzo” y “El Tarrata” purgaban terribles delitos.

En Lima, a escasos segundos para la finalización del partido, el Gálvez atacaba. Desde la punta izquierda Alfredo “Feo” Gonzales envía un centro medido al área de la candela. Alejandro “Cassareto” Luces ve venir la pelota, se eleva entre la defensa de los Diablos Rojos, conecta de cabeza, y ... GOL!

En la escuela el grito de gol silenció al dictado de clases, y el director del plantel, don Felipe González Olivera, nos concedería un breve asueto a fin de dar rienda suelta a la alegría.

El Gálvez gana el partido y le regala a Chimbote momentos indescriptible de alborozo. Todo ello a menos de un año del desolador terremoto del 31 de mayo de 1970 que devastó a nuestro puerto y a nuestra región.


Pues bien, ya he dicho en anteriores escritos que el último mes de agosto del presente año viajé al Perú y visité Chimbote.

Estando de vuelta en mi barrio, uno de esos días decidí darle una mirada al antiguo local de la escuelita de mi niñez.

En realidad, 1971 fue el último año en que funcionó mi escuela. En 1972 la escuelita se fusionó a la Escuela Primaria Mixta Nº 89007 del 21 de Abril “B”. Y desde entonces el local de la escuela devino en el local comunal del barrio San Isidro.

Una vez caminados los cien metros que separan la casa donde nací de la antigua escuela, un candado en la puerta del local me impidió acceder a su interior, miré entonces hacia adentro a través de una ventana de fierro ubicada al costado derecho de la puerta.

A mi espalda, hacia la izquierda se situaba la iglesia "San Francisco de Asís", y hacia mi derecha el colegio secundario “Santa María Reina”.

En el interior del local comunal del pueblo joven San Isidro todo era vacío, y ya no pude ver a mis amigos de la primaria Arcadio Villanueva Diaz, Guillermo Quezada Tapia, Elmer Laureano Cornelio, Noel Palacios Baltodano, o César Segundo Del Río Vásquez.

Ni a los otros muchachos del barrio que asistían a clases descalzos como yo.

Y tampoco pude ver a la imagen patriarcal y honorable del director del plantel, don Felipe González Olivera.

En cambio, sí vi en el local vacío la solidez espectral de cinco columnas que sostienen el techo de concreto de la edificación que en el ayer fue de esteras.

Y rebotando entre las columnas, todavía pude escuchar el eco inacabable de un locutor deportivo, cantando desde una radio a pilas, el gol de Alejandro “Cassareto” Luces anotado en el último minuto del partido de desempate.

Mi mente se llenó de imágenes de aquel atardecer del martes 13 de abril de 1971.

Llené de aire mis pulmones.

Y caminé de vuelta los cien metros que siempre separaron mi casa de la escuela.

En el camino, decidí escribir esta historia.

Y caminé de vuelta los cien metros que siempre separaron mi casa
de la escuela” (Fuente: © 2010 Google. Cortesía de Miguel Koo Chía)

New Hampshire, USA
Diciembre del 2010

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25 comentarios:

  1. Bernardo Cabellos Sabino11 de diciembre de 2010, 08:11

    Amigo Eduardo,
    Un excelente artículo, una crónica inolvidable de una época hermosa en la historia de Chimbote y también de nuestra niñez.
    Pero dime ¿porqué no incluiste la anécdota que sobre Miguel Dietz nos contó Cheva Mantilla en Chimbote? Cuando estuviste acá también nos contó lo mismo tanto Papi Ostolaza como Pepe Arias, Lucho Palomino, y Papi Estrada.
    Un abrazo amigo. Bernardo

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  2. Bernardo:

    No incluí la anécdota sobre Miguel Dietz porque durante el proceso de edición del artículo algunas cosas van quedando afuera. Pero la historia fue así:

    Aquel monumental martes 13 de abril de 1971 Miguel Dietz empezó en la portería, pues Sebastían "Cheva" Mantilla estaba lesionado de la mano derecha. Transcurridos unos breves minutos del partido, Dietz pide su cambio. Al buen Miguel lo habían traicionado los nervios, sudaba copiosamente, y el sudor obnubilaba su visión.

    "Cheva" fue llamado a alistarse para entrar al campo. El "Tío Lalo" hizo su "magia" en esa mano derecha, y el Dr. Marco Antonio Cavero Solórzono la infiltró. Al final, el "Cheva" hizo un formidable partido.

    pd: Miguel Dietz fue un excelente portero, y todos sabemos que hay tardes celestiales, grises y negras también.

    Un abrazo para ti también Bernardo.

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  3. Hola amigo, creo que es hermoso el trabajo que hiciste, me hiciste recordar a nuestra niñez y a algunos compañeros, por supuesto también a la profesora EVA quien nos daba cariño y buenos concejos para poder, como niños que éramos, tener una base emocional y moral para el futuro.
    Noel Palacios.

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  4. Marco Antonio Arroyo Benites12 de diciembre de 2010, 05:14

    Eduardo,
    Elmer Laureano Cornelio estudió conmigo en la U.N.I. en los ’80 y me gustaría saber de él.
    Cada vez que leo tus artículos me embarga la emoción y siento la necesidad de compartirlos con alguien. Recuerdas cada detalle de tu infancia, y matizas tu relato con tantas anécdotas y referencias. Me has hecho recordar de tantas cosas como el Frontón, la cárcel, los vendedores en burros, la tía Sarandonga, etc.
    Tus relatos me dan pretextos para recordar la mía. Felicitaciones por tu trabajo, y que Chimbote y el Gálvez siempre estén con nosotros.
    Marco

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  5. Estimado Eduardo:
    Excelente crónica, sazonada por personales vivencias desde tus años escolares; en efecto, todos los chimbotanos -a pesar de nuestra corta edad- vivimos con intensidad aquella jornada, que nos obsequió una alegre, página de la historia de nuestro deporte.
    Al regreso, la delegación fue recibida en la Plaza de Armas, y entre muchos homenajes, recibió la de un decimista siderúrgico, este, comenzó a nombrar entre rimas a los integrantes del equipo, dejando el héroe, para el final, lamentablemente el público no tuvo paciencia, y entre ruidosos recuerdos a su progenitora, obligaron al ocasional poeta, citar los versos dedicados a Alejandro Luces.
    Mi gratitud por tu entrega, avivas la historia, atizando tus conocimientos, siempre admirables.
    Un abrazo mediterráneo.
    Motta.

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  6. Para mi estas lecturas son una delicia, porque de alguna manera me transportan cerca al lugar donde nací y crecí en Chimbote(Aviación y Av Meiggs) en Miramar.
    Como dije en el anterior comentario dedicado a don Honorio Gozzer, yo en esas épocas tenía tres años y medio de edad, por consiguiente no recuerdo lo que Eduardo magistralmente nos describe en estas crónicas de 1971.
    Por eso, es de vital importancia que estos escritos lleguen a las nuevas generaciones, porque son parte de la historia popular de nuestra ciudad.
    Mucho más emotivas son las descripciones cuando son hechas por una persona que fue testigo de los hechos y hoy vive hace muchos años fuera del país, porque, a mi entender llevan una carga emocional digna de admiración.
    Me alegro que las fotos que remito al blog sean de utilidad, como esta última, donde aparecen los 2 jugadores que justamente metieron los goles en ambos partidos memorables que llevaron finalmente al Gálvez al fútbol profesional.
    Esta última foto la tuve guardada muchos años y recién por estás crónicas puedo saber quien es "Lolíto" Paredes...increible
    Envío un fuerte abrazo a Eduardo, esperando que pronto nos sorprenda con un nuevo escrito.
    Atte.
    MIGUEL A. KOO CHIA

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  7. Eduardo cada vez que leo tu maravilloso blog me haces caer en los profundos recuerdos de mi infancia , todos esos memorables recuerdos de tu niñez, me embargan de emoción porque conocí todos esos rincones. Cuando mencionas La Pampa recuerdo todos esos partidotes que hacíamos allí, pareces un poeta describiendo todos esos acontecimientos que nunca olvidaremos. Y en lo que se refiere a ese partido Galvez y Diablos Rojos de Chiclín fue muy palpitante y recuerdo que toda la poblacion de nuestro querido puerto salió a recibir a nuestros heroes de esa época y creo que allí nació la música de los Rumbaney con la canción que tu ya conoces: ... en musica los Rumbaneys ... en voley la selección.. en futbol el Jose Galvez ,etc.
    Cuídate mucho y sigue con ese maravilloso blog.
    Un abrazo de Armando desde Bélgica.

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  8. Nicole Arroyo Armas1 de enero de 2011, 05:33

    Como recuerdas tanto?
    Cada detalle , cada nombre de tus profesores ?!
    cuando yo sea grande me gustaria recordar y escribirlo (: Pero son muy pocas las cosas que recuerdo o quizás a esta edad no tenga muchas cosas que contar , de repente mas adelante tenga mucha mas experiencia como tu (:

    Nicole Arroyo Armas (:

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  9. Nicole:
    Gracias por escribir. Creo que por lo general recuerdo las cosas, pero cuando escribo una crónica hay datos que me faltan, entonces recurro a amigos y familiares quienes me completan las líneas punteadas.
    Creo, también, que la vida tiene sus etapas, y las evocaciones del pasado llegan en forma natural a su debido tiempo.
    Lo mejor del mundo para tí.
    Eduardo

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  10. Yo tambien soy de chimbote, naci y me crie en el barrio de Miramar alto, muy cerca de tu barrio, y tenia tu misma edad cuando sucedio todo lo que tu narras, en esa epoca mi profesor era Hipolito "papi" estrada quien era a la vez tremendo jugador del Jose Galvez, medicampista de un juego muy fino y endiablado, y gracias a el conoci el estadio Vivero Forestal
    lo que mas recuerdo era el cine San Isidro, que era uno de mis favoritos de todos los domingos en matinee, a la salida del cine me compraba una rica papa rellena que lo vendia una señora frente al cine.

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  11. Milan:
    Gracias por escribir. A la señora de las papas rellenas, en el barrio la llamábamos "La Chunchulinera". Se llamó Lucía Estrada de Blas, y tenía su parrilla frente a la puerta de su casa en una esquina de la Av. Aviación.
    En efecto, Papi Estrada un gran jugador y caballero, y con Lucho Palomino formó una excelente línea media galvista.
    Un cordial apretón de manos.
    Eduardo

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  12. Estimado Eduardo:
    José Gálvez ha motivado un sinfín de experiencias de todo tipo en nosotros, los pequeños de esa época, y que ahora debemos transmitirla a los nuevos jóvenes chimbotanos, para que no se pierda esa mística de antaño. Mis padres me llevaban al estadio Vivero Forestal, cuando aún no se llamaba Manuel Gómez Arellano y Gálvez estaba en la profesional. Mi madre, como muchas otras mamás, llevaba su olla de comida y almorzábamos en la tribuna, mientras esperábamos que llegue las 3:30 de la tarde. El estadio se llama así en homenaje a uno de sus administradores, no sé si fue el último antes de pasar al IPD, un anciano muy amable y carismático al que tuve el gusto de conocer personalmente.
    Gracias por compartir tus vivencias.

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  13. Amigo "Anónimo":
    De ser posible te agradecería hacerme llegar tu nombre para incluirlo junto a tu excelente comentario. Me lo puedes hacer llegar a mi correo: edquevedo@yahoo.com
    Gracias, y espero tenerte de vuelta.
    Eduardo

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  14. Jaime Salas Zavala27 de agosto de 2011, 09:49

    Hola Eduardo,
    Me siento orgullosode tener un amigo q, si mal no recuerdo tambien hemos recorrido juntos nuestro polvoriento barrio "San Isidro" jugando las bolitas y la pelota de plástico, porque para la de cuero no habia, y recuerdo muy bien todo lo q relatas, porque fueron vivencias de mi niñez, de lo cual me siento orgulloso. Viví en ese barrio por 35 años y me llena de emoción recordar todo esto, con decirte q la profesora Eva era mi tia. Tambien estudié alli con tu hno. Roger, porque de allí pasé a la Minerva.

    Y asi Edu recuerdo casi todo de mi pasado en ese barrio q me vió crecer y lo digo con orgullo por q en ese barrio mis padres me educaron y me dieron unos principios y valores q hasta el dia de hoy mantengo. Y siempre me sentiré orgulloso de mis padres y de los tuyos tambien, puedo decir ello porque conozco a cada uno de uds.

    Bueno amigo no te quiero cansar con mi pasado, mas bien pasaré a lo otro q es lo q mas interesa a la gente, el futbol. Oh gran deporte q hace vivir y recordar nuestro pasado, desde ya te digo q yo fui muy aficionado al futbol y lo practiqué tambien, de lo cual te puedo decir q conozco y recuerdo mucha gente, porque eso es lo q tiene el deporte: hermana mucha gente y te hace vivir alegrias y tristezas. Bueno amigo me despido, y espero tener delante de mis ojos otros relatos q hacen recordar todo lo vivido por nosotros.
    Tu amigo Jaime.

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  15. Linda narrativa y el articulo bien interesante. Gracias.
    Isbel

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  16. Eduardo, realmente no sé que decirte del futbol ya que no lo viví como tú, en esa época no era tema de mujeres, pero si recuerdo a los chicos del barrio jugando futbol. Me gusta mucho tus relatatos matizados con anécdotas y vivencias reales de nuestro barrio. Recuerdo al profesor Salazar (“Bigotón”), tu escuela, tu barrio, tu bicicleta, el Cine San Isidro y lo que viví en el terremoto del ‘70 frente al cine. Ese día deliberábamos con Marielena Flores y sus hemanas si entrábamos o nó al cine. Fue espantoso, también recuerdo a la “tía del chunchulí” y muchas otras cosas, lo que si no recuerdo es dónde quedaba el fronton y la “tía Sara”.

    Eduardo tienes una buena memoria. Saludos.
    Ana

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    1. Anita, gracias por leernos y recordarnos tantas cosas entrañables del barrio. Creo que tú también tienes muy buena memoria y puedes evocar cantidades de cosas. Recuerdo mucho el aroma de la parrilla de la Tía Chunchulinera, su nombre fue Lucía Estrada Orbegozo (de la familia Blas-Estrada). Un abrazo!!
      Eduardo

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  17. José Augusto Mayer Valencia10 de marzo de 2012, 09:56

    Eduardo, al hablar del Jose Galvez me haces recordar muchas cosas de mi niñez, cuando el Galvez llego a la profesional y vendiamos gaseosas con Riquito y el Cheva, y cuando se acababan las gaseosas vendiamos los budines y nos decian: "ahi estan los hijos de Riquito". Sobre el colegio hay tantas cosas que conversar, sobre el profesor Rómulo Salazar Silva te dire que trabaja en el Consejo de Nvo. Chimbote cuando estes por aca lo iremos a visitar. Un abrazo.
    Pepe

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    1. Pepe, cuando esté por Chimbote te busco. Tenemos toneladas de cosas para recordar juntos. Ojalá que contactemos al Cheva, el hombre casi no escribe.
      Un abrazo,
      Chato

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  18. Elmer Alberto Laureano Cornelio7 de septiembre de 2012, 05:24

    Amigo Eduardo, tantas veces he querido entrar a tu facebook, para saber de tu persona; pero me alegra muchísimo que me hayas ido a buscar a mi casa, me contó mi hermana Victoria que para entrar a tu facebook tenía que poner un guión entre tus apellidos.

    Bueno hay que seguir recordando amigo sobre nuestras vivencias en nuestra escuelita primaria donde estudiamos hasta el cuarto año; en esa escuelita precaria donde aprendimos nuestras primeras enseñanzas con la Profesora Eva Carbajal García y luego con el Profesor Rómulo Salazar, con quién terminamos la primaria; recuerdo mucho de lo que comentas sobre el José Galvez, club del cual todo Chimbote es hincha.

    Quiero comentarte que en el Terremoto del 31 de mayo del 70, yo me encontraba en la pared del Estadio de Chimbote Manuel Gomez Arellano, para espectar el partido del José Galvez, pero como también ese día iba a jugar Perú contra Brasil me baje y me trasladé a mi casa, para luego ver el partido en la casa del Pintor Varas, frente al campo de fulbito del 21 de Abril.

    Me ha gustado mucho los recuerdos sobre la Escuela, sobre el Jose galvez y sobre el barrio en que vivimos; te felicito por tu buena redacción.

    Amigo por donde te encuentras, la proxima vez que vengas a Perú, me escribes a mi facebook o a mi correo electronico helmer933@hotmail.com, para ver la posibilidad de encontranos y visitar a nuestro profesor Romulo Salazar Silva.

    Te agardezco por haberte recordado de tus amigos de infancia, te deseo lo mejor y sigue escribiendo mucho mas.
    Un abrazo
    Elmer.

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  19. Hey Elmer, no sabes cuanto me alegra el contactarnos. Llevo años buscándote. Mi correo es: edquevedo@yahoo.com
    Te agradeceré contactarme a mi correo, o también a mi perfil de FB: Eduardo Quevedo-Serrano.
    Abrazos,
    Eduardo

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  20. Amigo Eduardo, es lindo recordar de tiempos pasados de nuestro Chimbote y cuando recordamos tiempos pasados de nuestra ciudad es difícil de olvidar a nuestro querido JOSE GALVEZ, recuerdo los clasicos que se jugaba en el estadio Vivero Forestal con el Deportivo Sogesa, cuando se entraba al estadio con un señor de edad porque no había para la entrada y todo por ver al Jose Galvez, recuerdo en esos clasicos había un señor que le llamaban el cojo Talara (suegro de un ex jugador del Galvez y capitan por mucho tiempo Sergio Lara Falconi) se metia al campo y se paseaba con unos cachos de toro por todo el estadio, que bonitos tiempos. Ud dice que primaria estudio en una escuela del Barrio de San Isidro, pues yo lo hice en la Prevocacional, amigo Eduardo una vez mas felicitaciones

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    1. Gracias amigo "Anónimo" por escribir. En caso desearas dejar tu nombre, hazlo llegar a mi correo (edquevedo@yahoo.com). Si desearas leer algo más sobre el legendario "Cojo Talara", te invito a leer el artículo que lleva por título: "Zampaderas al Estadio en los Años '70s".

      Un abrazo,
      Eduardo

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  21. Luis Fernando Ramos Silva15 de enero de 2016, 20:06

    Mi mas sinceras felicitaciones amigo Eduardo por tu excelente pluma inspirada; don que Dios te dio; muy hermoso tu relato; créeme que cuando leo tus impresionantes escritos me emociono tanto que se me cae unas lágrimas; porque fui parte de toda esta vivencia y lo conozco muy bien de esa rica historia vivida por las décadas de los setenta que tu lo narras como si hubiera sucedido ayer.

    Dios te siga bendiciendo y siga iluminando tu sabiduría para que nos sigas sorprendiendo con tu exquisita lírica que lo das a tus escritos con hechos reales que nos emocionan tanto y nos conlleva revivir tiempos vividos en nuestra infancia; adolescencia y juventud. Abrazos.

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    1. Un abrazo grande Lucho, agradezco tus palabras. Saludos para la familia y amistades de la Urbanización 21 de Abril A.
      Tu amigo,
      Eduardo

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